jueves, 25 de abril de 2013

Cómo construir oraciones de relativo perfectas

 adjetivos y pronombres relativos
En el tiempo que llevo frecuentando las redes sociales, leyendo entradas de blogs y lo que escriben los autores independientes, me he dado cuenta de que para muchos los pronombres relativos son una bestia negra que no logran dominar en la construcción de oraciones. Y no es de extrañar, porque tienen sus peculiaridades y pueden despistar con facilidad hasta a los escritores más consagrados.

Para comprender su función, examinemos las siguientes oraciones: Ahí llegan tus amigas. Tus amigas te vienen a buscar. La misma idea se puede expresar con una sola oración que recoge la relación mental establecida en las dos anteriores: Ahí llegan tus amigas que te vienen a buscar. Otro caso: El niño se acercó al árbol. Bajo su sombra leía su madre. Cabría expresar lo mismo con una única oración: El niño se acercó al árbol bajo cuya sombra leía su madre. Como vemos, los relativos se dedican a relacionar una oración con otra y una palabra con otra: de ahí les viene su nombre. Son pronombres, pero a veces  parecen adjetivos, y ni siquiera los gramáticos se ponen de acuerdo para establecer los límites.

Esta es su lista completa: que, el que, la que, el cual,  la cual, quien, cuyo, cuya, cuanto, cuanta (singular); que, los que, las que, los cuales, las cuales, quienes, cuyos, cuyas, cuantos, cuantas (plural); cuanto, lo cual (neutro). Nótese que ninguno se escribe con tilde. Estas mismas palabras con tilde (qué, cuál, cuáles, cuántos, cuántas, cuánto, cuánta, quién, quiénes y, mucho más raro por arcaico, cúyo, cúya, cúyos, cúyas) son adjetivos y pronombres interrogativos que tienen funciones y usos completamente distintos.
La palabra u oración entera que el relativo pretende relacionar con otra es su antecedente:
Hoy  vendrá el médico, que siempre nos trae medicinas.
Nos trae medicinas, lo cual nos cura cuando estamos enfermos.
Nos cura a mí y a mis hermanos, quienes por eso crecemos fuertes.
El médico, cuyo trabajo es tan importante, nos parece simpático.

Y también nos reparte caramelos, todos cuantos le pedimos.

El relativo que es totalmente invariable y el de uso más general en español. Como se puede apreciar en la lista de arriba, unido al artículo determinado forma los relativos complejos: La silla de enea, que estaba en la sala, ha desaparecido. O también la silla de enea, la que estaba en la sala, ha desaparecido. Estas dos oraciones son explicativas y siempre van separadas con coma (,) de la principal. Sin embargo, si escribimos la silla de enea que estaba en la sala ha desaparecido, se trataría de una oración especificativa y su sentido varía. En el caso del relativo complejo la que, es imposible escribir una oración especificativa sin comas; siempre ha de ser explicativa.
Lo mismo es aplicable al resto de los relativos complejos el cual, la cual, los cuales, las cuales, lo cual: solo es correcto su uso en oraciones explicativas, nunca en las especificativas. Así, podemos escribir: He visto la casa que compraste en Marbella, pero nunca he visto la casa la cual compraste en Marbella. Veamos otro ejemplo: Mis tíos gallegos, que vivían en Orense, se han mudado; también mis tíos gallegos, los cuales vivían en Orense, se han mudado. Pero nunca: Presentamos ideas las cuales son muy novedosas. 

¿Cuál es la diferencia entre las oraciones especificativas y las explicativas? En las primeras se especifica lo que se quiere expresar: Los niños que estaban cansados se fueron a dormir. Nos referimos a los niños cansados; puede que hubiera otros que no lo estuvieran y no se acostaron. En cambio, en las oraciones explicativas introducimos una explicación entre comas que se añade como algo prescindible: Los niños, que estaban cansados, se fueron a dormir. Son todos los niños quienes se van a dormir debido a su cansancio. Pero lo importante es el hecho de que se van a dormir, no el motivo, que en este caso es el cansancio pero podría ser otro.
La lengua culta actual prefiere el uso del relativo que y relega el de los relativos complejos el cual, la cual, los cuales y las cuales a no ser que vayan precedidos por una preposición: Este fue el motivo por el cual dimití o este fue el motivo por el que dimití. Le han asignado un papel para el cual no está preparado o también le han asignado un papel para el que no está preparado. Otra buena razón para emplear el cual o la cual y sus plurales es la distancia con su antecedente,  la necesidad de marcar el género y número para evitar ambigüedades o la presencia de otro relativo cerca: Nos despistó la espesa niebla que cubrió el valle, el cual estaba más  cerca de lo que pensábamos. Habló el representante que salió elegido en la votación,  al cual nadie ha discutido la victoria. Nos empapó el chaparrón debido a la gran distancia que nos separaba del hotel,  la cual habría sido menor si no nos hubiéramos perdido.   

Por su parte,  lo cual se utiliza en la lengua culta tanto con preposición como sin ella con preferencia a  lo que: Siempre comíamos helado de postre, lo cual me gustaba. Esteban me enseñó a nadar, por lo cual le estoy muy agradecido. Como se aprecia, su antecedente siempre es una oración completa.

Los relativos quien, quienes siempre deben tener un antecedente personal con el que concuerdan en género y número; en el resto de los casos se ha de utilizar que, cual o cuales: Ella es quien debe decidir, pero no el ministerio es quien debe decidir (el que debe). Habían tachado el nombre de quien sería el próximo papa, pero no se desconocía el departamento de quien procedía (del que o del cual). Los hombres a quienes llamaste, pero no los perros a quienes silbaste (a los que o a los cuales).

El relativo con valor posesivo cuyo, cuya y sus plurales tiene carácter de adjetivo y no concuerda con su antecedente, que siempre ha de estar explícito, sino con el sustantivo al que acompaña: Se acercó a una ventana, a través de cuyos cristales vio la calle. Madrid sufrió un terremoto, cuyas consecuencias se desconocen. Ese es Emilio, de cuyos padres guardo un buen recuerdo. Otra peculiaridad de este relativo es que no concuerda en plural con los sustantivos coordinados a los que acompaña, sino con el más próximo y en su mismo género: Es una persona cuya familia y amigos aprecian. El cuadro cuya venta y envío hemos acordado es aquel.

No es correcto el empleo del relativo que seguido del posesivo su  (quesuismo) o del artículo en lugar de cuyo: Ayer vi a la chica que su padre es médico (cuyo); me gusta ese árbol que la flor es blanca (cuya).  Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no siempre la secuencia de que más su es quesuismo: Este es el libro que su hijo me prestó.  Me dijo que su hermano venía.

Un error muy frecuente no solo en lenguaje oral sino también escrito es la omisión de la preposición que debe preceder al relativo que (con o sin el artículo delante) cuando funciona como complemento circunstancial, de régimen, indirecto o incluso directo de persona: Voy a salir con el chico del que te hablé y no voy a salir con el chico que te hablé. El momento en que sonó la alarma todos corrieron y no el momento que sonó la alarma todos corrieron. La niña a la que doy clase es muy lista y no la niña que le doy clase es muy lista. Hay gente a la que no le gusta madrugar y no hay gente que no le gusta madrugar. Las noticias de las que me he enterado no son buenas y no las noticias que me he enterado no son buenas. Le hicieron levantar del asiento en que estaba y no le hicieron levantar del asiento que estaba.  

Sin embargo, se puede suprimir la preposición delante del relativo cuando se trata de un complemento circunstancial de tiempo, siempre que su antecedente no la necesite para desempeñar su función: Vendió la casa el año que se jubiló  o también vendió la casa en el año en que se jubiló. La explicación es que resulta igualmente correcto vendió la casa ese año o en ese año. Si el complemento no es de tiempo, no se admite la supresión de la preposición: No recuerdo los sitios en que estuve el año pasado y nunca no recuerdo los sitios que estuve el año pasado.  

La regla para no equivocarse consiste en construir una oración con el mismo verbo pero sin relativo para comprobar si rige alguna preposición: Doy clase a una niña muy lista, luego la niña a la que doy clase es muy lista. A la gente no le gusta madrugar, luego, hay gente a la que no le gusta madrugar. Te hablé del chico, luego voy a salir con el chico del que te hablé. Estuve en muchos sitios, luego no recuerdo los sitios en que estuve (o en los que estuve). Estaba sentado en un asiento, luego le hicieron levantar del asiento en que estaba. Y así sucesivamente.

Cuando el antecedente también lleva preposición, en el habla coloquial se tiende a suprimir su repetición delante del relativo: En la ciudad que vivo hay mucha contaminación; del asunto que hablamos ayer no tengo clara una cosa. En ambos casos, lo correcto sería repetir la preposición: En la ciudad en que vivo hay mucha contaminación; del asunto del que hablamos ayer no tengo clara una cosa.

En el español de Latinoamérica y entre hablantes catalanes esta supresión es frecuente en oraciones de relativo con el verbo ser del tipo es por eso que; fue allí que; fue entonces que; es así que. La construcción correcta exige la repetición de la preposición ante el relativo y añadir el artículo: es por eso por lo que. O cambiar el relativo por el adverbio relativo correspondiente: fue allí donde; fue entonces cuando; es así como. Muchas veces la mejor opción es la más sencilla: Por eso no vine en lugar de fue por eso por lo que no vine. Con este convencimiento iniciamos la nueva empresa en lugar de con este convencimiento fue con el que iniciamos la nueva empresa.

El Diccionario Panhispánico de Dudas también recomienda que se evite el uso de construcciones interrogativas perifrásticas del tipo ¿dónde fue que?, ¿cuándo fue que?, ¿cómo fue que?: ¿Dónde fue que lo vio? Es preferible ¿dónde lo vio? ¿Cuándo fue que estuvo en Madrid? Es preferible ¿cuándo estuvo en Madrid? ¿Cómo fue que se conocieron? Es preferible ¿cómo se conocieron?

Los adverbios relativos que se han mencionado más arriba son aquellos capaces de cumplir las mismas funciones de relación entre las palabras que los pronombres o adjetivos relativos: cuando, como y los más evidentes y habituales donde y adonde.
 Me lo encontré en Nueva York, ciudad donde yo trabajaba (en la que).
Me lo encontré en Nueva York ciudad adonde yo había ido a trabajar (a la que).

Recordemos que el adverbio adonde exige verbos de movimiento, mientras que donde no, pero también se puede utilizar con ellos: Voy donde me dicen y estoy donde me dicen. Pero solo voy adonde me dicen.

Algunas gramáticas incluyen estos adverbios como un relativo más puesto que se pueden sustituir por ellos. Todos son átonos y, por tanto, nunca se escriben con tilde. De este modo, tendríamos pronombres relativos, adjetivos relativos y adverbios relativos.

¿Ha quedado claro o todo es relativo?

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Confío en que la lectura de este artículo te ayude a mejorar tu escritura y que hayas encontrado lo que buscabas.

Con este blog que visitas pretendo darme a conocer como escritora. Pero he decidido hacerlo de una manera útil para la comunidad, poniendo a disposición de los hispanohablantes los conocimientos lingüísticos y literarios que he acumulado a lo largo de mi vida profesional. Cada artículo que escribo supone varias horas de esfuerzo recopilando material, sintetizándolo y redactándolo de una manera precisa y sencilla.

El mismo rigor aplico a la escritura de mis novelas digitales, publicadas en Amazon. Puesto que has llegado hasta aquí, entiendo que eres un lector digital, así que te invito a leerlas. En este enlace puedes acceder al primer capítulo deLa historia escrita en el cielo: «Así comienza…».

Si me lees, podré  seguir manteniendo este blog por mucho tiempo. 


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9 comentarios:

  1. Muy claro, aunque sí, todo es relativo. Me he acordado de una frase que corría por facebook hace unos meses: Las mujeres, que leen, son peligrosas. Le dije a la persona que la publicó que esas comas eran incorrectas y no deberían estar, porque la frase, tal como está escrita, no es cierta. Ojalá lo fuera.

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    1. Menuda frase, Carmen. Sería mejor así escrita: Las mujeres, que son peligrosas, leen. Así por lo menos nos aseguramos de que todas leemos, aunque solo algunas sean peligrosas. Hay tanta gente que no se da cuenta de lo mal que utiliza las comas...

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  2. Tienes razón, Carmen. Y lo peor es que era una página sobre literatura. Más peligrosas son las que no leen.

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  3. Enhorabuena Carmen por tu blog que seguimos y al que daremos difusión para que los seguidores de mundopalabras.es puedan leerte. Gracias por compartir tan valiosa información en tu blog.Apostamos por la corrección en cualquier contenido, pues no solo es fundamental, sino además absolutamente prioritaria. Sobre todo cuando hablamos de libros. ¿De qué nos sirve salir al mercado con una portada preciosa y una maquetación impecable si nuestro texto va a estar plagado de errores ortográficos o va a presentar un estilo farragoso que dificultará en gran medida la lectura? ¿Para qué invertir tanto en el continente si un fallo de este tipo puede hacernos perder cualquier prestigio y credibilidad como autores? ¿Echar a perder tantas horas de esfuerzo y trabajo duro por ahorrarse unos euros? En mundopalabras.es aseguramos que invertir en corrección es una de las claves del éxito de la autopublicación. Saludos.

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  4. Creo que los autores deben esforzarse por escribir lo mejor posible, sean independientes o publiquen con una editorial. Un corrector, por bueno que sea, nunca puede suplir el trabajo de creación que corresponde al escritor. Como mucho logrará que un texto mediocre resulte legible, pero nada más.Y, por supuesto, tanto escritores como correctores han de conocer a fondo la lengua española y sus normas. Hay escritores malos y también correctores malos. Porque nadie nace «aprendido».
    Los editores y correctores son necesarios en la etapa final del libro para asegurar un resultado óptimo y libre de erratas. Pero si tabajan sobre un texto malo, el resultado también será malo. Lo sé por experiencia: de donde no hay nada se puede sacar.
    Y por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con que el contenido es más imporante que el continente, aunque parece que en el caso de los libros digitales, la portada es lo que más cuenta.
    Muchas gracias por vuestra visita.

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  5. Muchas gracias a ti, Carmen, como decíamos, aportas contenido de gran calidad y utilidad. ¡Saludos afectuosos!

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  6. jur, me he hecho un poco de lío. Joer, voy a ver si encuentro una libreta por ahí y me hago unos apuntes.

    ¡Cómo me gusta este blog!

    Gracias por estas cosillas tan interesantes.

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  7. Hola:
    Me llamo Nerea y soy una alumna de 4º de la ESO. No sé como saber si esta mal o bien una subordinada cuando aparece el quesuismo.¿ Me podrías dar algún consejo ?y
    Saludos.

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    1. Fíjate en las siguientes oraciones, Nerea:

      He leído una novela que su protagonista muere al final.
      Me dijeron que su hermana era pintora.
      Me gusta la mesa que sus patas son de acero.
      Le devuelvo el balón que su hijo me prestó.

      En todas ellas encontramos la combinación «que su», pero solo en dos hay «quesuismo». Veamos la primera oración: además del relativo «que» como sujeto, aparece «su protagonista» también como sujeto, lo que no puede ser. Ese «que su» debe sustituirse por el relativo con valor posesivo «cuyo»: He leído una novela cuya protagonista muere al final. Por su parte, la siguiente oración es correcta pues «que» es conjunción y no pronombre relativo. La tercera oración es semejante a la primera: el relativo «que» sería sujeto, además de «sus patas»; por tanto, necesitamos el relativo posesivo «cuyas»: Me gusta la mesa cuyas patas son de acero. Por último, la cuarta oración es correcta: El relativo «que» es el complemento directo, y «su hijo», el sujeto.
      Tienes que recordar que cuyo/a y sus plurales conciertan siempre con el sustantivo al que acompañan y no con su antecedente, y equivalen a «del que, del cual, de quienes» y sus plurales. Cuando tengas dudas con alguna oración, tal vez te sirva como ayuda intentar sustituir «que su» por alguno de los pronombres anteriores para comprobar si existe quesuismo. Por ejemplo: He leído una novela de la cual su protagonista… ¡Ojo!, así no quedaría bien redactada, pero si puedes introducir el «de la cual», es que necesita el relativo posesivo «cuya». Compárala con la cuarta oración: Le devuelvo el balón del cual su hijo me prestó: ¿ves que es imposible introducir «del cual»? Luego en este caso no hay quesuismo. Un último ejemplo: He leído la Odisea que su autor es Homero. ¿Podrías sustituir «que su» por «de la cual»? Sí. Luego debes usar el relativo con valor de posesivo «cuyo»: He leído la Odisea, cuyo autor es Homero (de la cual es).
      Un beso, Nerea. Verás como pronto dominas las oraciones de relativo.

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